Mantenimiento tecnológico
Las fases habituales de un mantenimiento tecnológico suelen ser:
- Toma de requisitos inicial
- Presentación de propuesta
- Aceptación de propuesta
- Revisión de la infraestructura tecnológica a mantener
- Posible adecuación de la infraestructura tecnológica
- Firma del contrato de mantenimiento
- Desarrollo del mantenimiento, habitualmente compuesto por acciones preventivas periódicas y acciones correctivas a petición del cliente
Los canales habituales de atención son el teléfono, correo electrónico, chat, audio o videoconferencia o una aplicación de gestión de incidencias. Dependiendo del tipo de contrato el desarrollo de mejoras o cambios puede estar incluido sin coste adicional, siempre que se lleven a cabo de manera paulatina.
En muchos casos, buena parte de las acciones de mantenimiento pueden llevarse a cabo de manera remota, redundando esto en un menor tiempo de respuesta a muy bajo coste.
El objetivo de un contrato de mantenimiento tecnológico es que el cliente se despreocupe de su infraestructura tecnológica y conozca de antemano el coste mensual de su mantenimiento. Dentro de esta modalidad se pueden ir añadiendo nuevos elementos tecnológicos, revisándose la cuantía mensual cuando sea necesario. También puede proporcionarse nuevo hardware, software o consumibles.